Un cinturón no termina de cumplir su cometido hasta que encuentra a quien lo lleva. Cambia de tamaño, de forma y de aspecto con el uso. La hebilla se abre y se cierra cientos de veces. El cuero adquiere marcas, pierde rigidez y acaba contando, casi sin querer, por dónde ha pasado.
Ese carácter cotidiano está en el centro del trabajo de Javier Huarte Redondo, artesano marroquinero que desarrolla su actividad bajo la firma Omás Cinturones y Hebillas. Su producción se concentra principalmente en cinturones y pulseras de diferentes tamaños, aunque también crea piezas más pequeñas, como imanes y llaveros.

Un oficio construido alrededor del cuero
La marroquinería trabaja con un material que ha acompañado durante siglos a numerosos objetos de uso cotidiano. Bolsos, carteras, calzado, cinturones y otros complementos han encontrado en el cuero un material resistente, flexible y capaz de adquirir personalidad con el paso del tiempo.
Francisco Javier Huarte Redondo ha llevado ese material hacia un ámbito muy concreto: los complementos que forman parte de la vestimenta y que, precisamente por su uso diario, necesitan combinar funcionalidad y diseño.
Los cinturones constituyen el núcleo de su producción. A ellos se suman pulseras de distintos tamaños y una serie de objetos de menor formato que amplían su catálogo. El resultado es una artesanía vinculada al uso, a esos pequeños elementos que pueden formar parte de la vida cotidiana durante años.

De una hebilla a un objeto singular
En un cinturón, cada elemento tiene su función. La tira debe adaptarse al cuerpo; los remates deben resistir el uso y la hebilla permite ajustar la pieza. Pero, además de responder a una necesidad práctica, el conjunto puede convertirse en un complemento con una personalidad determinada.
De ahí que el trabajo de un marroquinero no termine en cortar y ensamblar materiales. Las proporciones, los acabados y la elección de cada elemento intervienen en el resultado final y permiten diferenciar una pieza artesanal de otra.
Una pieza muy distinta: collares con cencerros
Entre todos sus trabajos hay uno que se sale de la producción habitual y que revela hasta qué punto la artesanía también puede surgir de un encargo concreto.
En alguna ocasión, Francisco Javier Huarte Redondo ha elaborado collares con cencerros destinados a cabras y ovejas. Se trata de una pieza muy diferente a los cinturones o las pulseras, pero que comparte con ellos una misma idea: utilizar el trabajo artesanal para resolver una necesidad específica.
El encargo permite, además, conectar la marroquinería con el mundo rural y con objetos que durante generaciones han formado parte del paisaje ganadero. En este caso, el complemento deja de ser exclusivamente personal para convertirse en un elemento vinculado al cuidado y manejo de los animales.

Una artesanía que se encuentra en las ferias
La relación directa con el público ocupa un lugar importante en la forma de comercializar el trabajo de Javier. Sus productos se venden exclusivamente en ferias artesanales, espacios donde el objeto puede verse, tocarse y conocerse directamente.
Frente a los canales de distribución convencionales, la feria mantiene una relación especialmente cercana entre quien fabrica y quien compra. Para un artesano dedicado a complementos como cinturones o pulseras, ese contacto permite mostrar los materiales, explicar las características de las piezas y atender las particularidades de cada persona.
Las redes sociales cumplen una función diferente. Su perfil de Instagram sirve como escaparate para presentar nuevos productos y anunciar las ferias y acontecimientos en los que participa, ampliando así la visibilidad de un trabajo cuyo principal punto de encuentro con el público continúa estando en los mercados artesanales.

El valor de los objetos que acompañan
Quizá una de las particularidades de los cinturones y las pulseras sea precisamente su cercanía. No son piezas destinadas a permanecer encerradas en una vitrina. Se incorporan a la vida cotidiana, acompañan desplazamientos, jornadas de trabajo, celebraciones y momentos aparentemente insignificantes.
Esa convivencia con quien las utiliza forma parte también del valor de la artesanía. El objeto no permanece idéntico: se adapta, se marca y envejece. Y, mientras lo hace, deja de ser simplemente un complemento para convertirse en algo personal.
La trayectoria de Francisco Javier Huarte Redondo se desarrolla en ese territorio donde la marroquinería mantiene su utilidad sin renunciar al carácter artesanal. Cinturones, pulseras, hebillas y pequeñas piezas salen de sus manos para encontrar una segunda vida lejos del taller, en manos de quienes las incorporan a la suya.
Descubrir Omás Cinturones y Hebillas
El trabajo de Francisco Javier Huarte Redondo puede conocerse a través de su presencia en redes sociales y en las ferias artesanales en las que participa.
📷 Instagram: @omascinturones
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