Hay trayectorias que no se planifican, sino que se revelan. La de Tamara Sánchez, artesana ceramista al frente de Dieciséis Cántaras, es una de ellas. Un camino que no nace desde la formación académica reglada ni desde una tradición heredada, sino desde una intuición persistente, una atracción temprana por el gesto de crear y un encuentro decisivo con el barro que terminó convirtiéndose en oficio.
Un camino inesperado hacia la cerámica
Aunque su carrera profesional inicial transitó por ámbitos alejados del arte, la creatividad siempre estuvo presente. Dibujar, imaginar, construir con las manos formaba parte de su manera natural de estar en el mundo desde la infancia. Entre esos recuerdos tempranos aparece ya el torno de alfarero, primero como juguete, después como anhelo latente. Durante años, la cerámica fue una idea aparcada, algo que miraba desde fuera con admiración, sin planteárselo como una posibilidad real.
Ese planteamiento cambió en 2021. Un paréntesis laboral forzado la llevó a hacerse una pregunta esencial: qué quería hacer de verdad. Fue entonces cuando decidió acercarse a Navarrete, localidad profundamente vinculada a la alfarería tradicional en La Rioja, para realizar un curso de fin de semana. Bastaron unas horas para reconocer que ese era su lugar.

Primeros pasos: torno, horno y aprendizaje constante
La decisión fue inmediata y valiente: al mes adquirió su propio torno; al año siguiente, el horno. A partir de ahí, comenzó un aprendizaje constante, paciente y exigente, marcado por piezas fallidas, pruebas, errores y avances, como sucede en cualquier oficio auténtico.
Desde entonces, Tamara ha desarrollado parte de su formación de la mano del alfarero Toño Naharro, profundizando en la técnica, el conocimiento de los materiales y la comprensión del proceso cerámico en toda su complejidad. Porque la cerámica no es solo forma: es tiempo, fuego, materia y escucha.

Tradición con un toque contemporáneo
El universo creativo de Dieciséis Cántaras se caracteriza por una mirada muy personal hacia la alfarería contemporánea, profundamente conectada con la tradición. Tamara trabaja principalmente con barro rojo, el propio de la alfarería clásica, una elección que no es casual. En él encuentra un vínculo directo con los enseres de uso cotidiano de generaciones anteriores, con las piezas que habitaron cocinas y despensas, con lo esencial. Este material le permite, además, explorar texturas, relieves y técnicas como el esgrafiado, jugando con el contraste entre la arcilla y el engobe blanco.
Sus piezas rehúyen lo excesivamente decorativo para centrarse en la forma, en lo que transmite el objeto en sí. Predominan los tonos blancos, los detalles sutiles, las superficies que invitan a ser tocadas. Y, al mismo tiempo, aparecen guiños inesperados: jarrones salpicados de color, calaveras, botijos con pinchos, volúmenes rotundos y líneas contemporáneas que rompen con la idea clásica de la alfarería sin perder su esencia. Es, como ella misma define, su propia versión de una alfarería tradicional reinterpretada desde el presente.

Más allá de lo estético, hay una intención clara: crear piezas que conecten con quien las mira, que digan algo, que ocupen un espacio en la vida cotidiana y no solo en una estantería. Su objetivo es poder vivir de este oficio, seguir aprendiendo y dejar que el camino se vaya construyendo pieza a pieza, cocción a cocción, sin perder la honestidad del proceso.
Un proyecto con propósito
Dieciséis Cántaras es hoy un proyecto en crecimiento, arraigado en La Rioja y abierto a un diálogo constante entre pasado y presente, donde cada objeto conserva la huella de las manos que lo han creado y el tiempo que ha necesitado para existir.

Si queréis conocer mejor el trabajo de Tamara Sánchez y seguir de cerca la evolución de Dieciséis Cántaras, podéis hacerlo a través de su presencia en redes sociales (@tsm_dieciseiscantaras), donde comparte sus piezas, procesos y nuevas creaciones o su perfil artesano en nuestra web www.artesaniadelarioja.org
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