Hay trayectorias vitales que parecen escritas por la propia materia con la que se trabaja. Así es la historia de Eugenia Sergeeva, una artesana ceramista afincada en La Rioja, que transforma la arcilla en relatos, en objetos, en memoria. Su obra no se limita a una sola técnica ni a un solo propósito: es alfarera, ceramista modelista y escultora de terracota. Pero sobre todo, es una mujer que ha hecho de la creatividad su forma de estar en el mundo.
De la medicina a la cerámica: una vida moldeada por la búsqueda
Eugenia no nació ceramista. Durante años trabajó como obstetra, farmacéutica y formadora en una gran empresa del sector farmacéutico en su Rusia natal. Su carrera fue sólida, reconocida, estable. Y sin embargo, a los 42 años, la arcilla se cruzó en su camino… y ya no hubo marcha atrás.
Empezó desde el suelo —literalmente—, extrayendo su primera arcilla del terreno, limpiándola de piedras y raíces con sus propias manos. Su primera pieza fue modesta, divertida, pero reveladora. La cerámica no era un pasatiempo: era una vocación dormida. A partir de ese momento, comenzó un camino de formación constante, con cursos de cerámica en Chelyabinsk, Moscú y más adelante en España, donde encontró también un espacio de crecimiento artístico de la mano del pintor Zaza Papidze.
Hoy, su taller en La Rioja es un pequeño universo donde conviven utilitarios, castillos de cerámica, figuras decorativas, juguetes de barro, ocarinas y piezas de bisutería que desafían lo convencional.

La arcilla como materia viva
Para Eugenia, la arcilla está viva. Dice que “siente el estado de ánimo” de quien la trabaja. Que es ella —la arcilla— la que decide qué forma tomar. Su filosofía de creación parte de la conexión emocional con el material. No se trata de moldear, sino de escuchar y acompañar.
Cada pieza que crea tiene una historia, una intención, una emoción. Por eso, la mayoría de su trabajo se realiza por encargo: escucha las ideas, interpreta lo que hay detrás y lo transforma en formas que parecen haber existido siempre.

Un taller versátil, una mirada única
Su actividad como artesana es sorprendentemente versátil:
Como alfarera, crea vajillas, objetos decorativos para el hogar, juguetes tradicionales e instrumentos musicales de cerámica.
Como ceramista, investiga constantemente con diferentes arcillas, pigmentos, óxidos y esmaltes, buscando texturas, colores y acabados únicos.
Como modelista y escultora en terracota, da forma a figuras de una expresividad poderosa, muchas veces cargadas de simbolismo.
Su estilo mezcla la tradición eslava, las influencias mediterráneas y un marcado carácter personal que convierte cada objeto en algo irrepetible.

Una obra que deja huella
En noviembre de 2019, Eugenia expuso parte de su trabajo en el Centro Fundación Caja Rioja Bankia de Calahorra, mostrando así su proceso de evolución creativa y el resultado de años de búsqueda artística y emocional.
Pero su mejor exposición sigue siendo su día a día en el taller, donde sigue investigando, aprendiendo y creando. Dice que todo lo que hace es para dejar algo detrás: una vajilla para compartir con amigos, una figura decorativa que habite un rincón especial, una ocarina que suene a infancia.
Cuando Eugenia habla de cerámica, habla de sentido, de permanencia, de legado. Como ella misma dice:
“Cuando yo ya no esté, quedarán mis hijos… y mi cerámica en la tierra.”

Dónde encontrarla
El trabajo de Eugenia Sergeeva está reconocido oficialmente dentro del Registro de Artesanía de La Rioja. Puedes descubrir más sobre ella a través de 👉 https://artesaniadelarioja.org
📸 También puedes seguirla en redes sociales, donde comparte parte de sus procesos, exposiciones y encargos:
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