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10 septiembre, 2026 No hay comentarios

Donde la madera guarda memoria: Bernardo José Lope Montiel

 

Antes de que una talla vuelva a ocupar su lugar en un retablo, una puerta o un alero, la madera puede necesitar mucho más que una reparación. Hay que reconocer qué conserva, qué ha perdido y qué puede recuperarse sin borrar las huellas del tiempo. En ese territorio entre la restauración y la creación ha desarrollado buena parte de su trayectoria Bernardo José Lope Montiel, tallista de Ezcaray y uno de los artesanos riojanos con una trayectoria más estrechamente vinculada a la madera y al patrimonio.

Su recorrido comenzó en el taller familiar, bajo la tutela de su padre, Manuel Lope, también tallista. Después de cuatro años de aprendizaje pasó a encargarse de un grupo de tallistas y comenzó a colaborar en la restauración de retablos de distintas iglesias riojanas.

Aprender mirando las manos del maestro

La formación de Bernardo José Lope Montiel no comenzó en una escuela, sino junto a quien conocía el oficio desde dentro. En su propio blog recuerda sus comienzos como aprendiz bajo la dirección de su padre y cómo el trabajo de talla se incorporaba entonces a muebles realizados por encargo, donde el cliente podía solicitar elementos decorativos personalizados.

Aquel aprendizaje exigía dominar una especialidad muy concreta: saber interpretar un diseño y trasladarlo a la madera mediante herramientas capaces de retirar material con precisión hasta conseguir la forma buscada.

Tras aquella primera etapa llegó una responsabilidad mayor. Cuatro años después de comenzar su aprendizaje, pasó a dirigir un grupo de tallistas y comenzó a participar en trabajos de restauración de patrimonio.

Cuando restaurar significa conocer lo que ya existe

Buena parte de la trayectoria de Lope Montiel está relacionada con piezas que ya tenían una historia antes de llegar a sus manos.

La restauración de retablos, aleros, puertas y mobiliario requiere comprender primero el estado de la madera para determinar qué elementos pueden conservarse, cuáles necesitan consolidación y cuáles deben ser sustituidos. La Red Nacional de Maestros de la Construcción Tradicional lo recoge como especialista en talla de madera, carpinterías, forjados y armaduras de cubierta, y señala entre sus trabajos la restauración de canes, retablos y mobiliario.

Su trayectoria incluye intervenciones en los retablos de Santo Domingo de la Calzada, Cañas y Ventosa, así como trabajos relacionados con la Catedral de Santa María de la Redonda. También ha trabajado en elementos de madera de edificios como los ayuntamientos de Viana y Haro y el Museo de La Rioja.

En su propio recorrido profesional aparecen además otras obras, entre ellas el Cristo de la iglesia de Tres Fuentes, en Valgañón, la Virgen de Lomos de Orio y un altorrelieve de Santo Domingo destinado a una colección particular.

Una gubia no sirve para todo

El proceso comienza mucho antes de que la herramienta toque la madera. Según explica Lope Montiel, primero se realiza un dibujo de la pieza y, a partir de él, comienza el desbaste: una primera fase destinada a retirar rápidamente el exceso de material y aproximarse a la forma definitiva.

Después llega un trabajo mucho más preciso. Las gubias, extremadamente afiladas, permiten definir detalles, texturas y acabados hasta conseguir la expresión buscada. Una vez terminada la talla, la madera recibe tratamientos destinados a protegerla de los agentes externos, entre ellos barnices y ceras, habitualmente al agua.

También resulta interesante su relación con las materias primas. En sus explicaciones menciona maderas como castaño, cerezo, nogal, caoba, roble, haya, tilo o fresno. Pero existe otra posibilidad especialmente significativa: aprovechar madera procedente de derribos cuando su antigüedad y calidad permiten recuperarla y convertirla, después de ser saneada y tratada, en una nueva pieza artesanal.

Ahí aparece una segunda vida de la madera que encaja especialmente bien con su trabajo de restauración: un material que ya ha formado parte de una construcción puede volver a convertirse en materia de creación.

Del patrimonio al pequeño taller

La restauración ocupa un lugar fundamental en su trayectoria, pero no agota su relación con la talla.

En las dependencias de su propia vivienda mantiene un pequeño taller dedicado a trabajos de carácter artístico. El propio Lope Montiel explica que allí desarrolla obras más vinculadas a la expresión artística que a las necesidades de la producción comercial.

Es una diferencia significativa. La talla puede responder a un encargo concreto, integrarse en la restauración de un edificio histórico o convertirse en una obra en la que el artesano tiene mayor libertad creativa.

En todos los casos, sin embargo, permanece una misma relación con el material: dibujo, herramienta, paciencia y conocimiento de la madera.

Un oficio que también se enseña

La experiencia adquirida durante años de trabajo acabó trasladándose también a la enseñanza. Bernardo José Lope Montiel impartió durante seis años cursos de talla en madera dirigidos a restauradores de la Escuela-Taller de Santo Domingo de la Calzada.

No se trata de un aspecto menor de su trayectoria. Un oficio como la talla contiene una parte importante de conocimiento práctico: cómo afilar una herramienta, cuánto material retirar, cómo interpretar una veta, qué hacer ante una madera deteriorada o cómo conseguir un determinado acabado son cuestiones que difícilmente se aprenden únicamente sobre el papel.

En 2021 volvió a compartir parte de ese conocimiento en el festival Lovisual, donde dirigió en Ojacastro un taller de talla de madera para adultos y jóvenes mayores de diez años.

La escena resulta casi circular: un artesano formado en un taller familiar vuelve a ponerse delante de otras personas para mostrar un oficio que aprendió haciendo.

Un reconocimiento a toda una trayectoria

La relación de Bernardo José Lope Montiel con la artesanía riojana va más allá de su condición de tallista. Su nombre aparece en documentación de la Red Nacional de Maestros de la Construcción Tradicional, donde figura entre los especialistas riojanos de la madera.

Además, la documentación de Artesanía de La Rioja recoge su actividad como tallista y sitúa su taller en Ezcaray.

En cuanto a la consideración de Tallista Honorario de La Rioja, conviene ser precisos: existe documentación institucional anterior que identifica a Bernardo José Lope Montiel con esa condición, pero la información actualmente accesible no me ha permitido localizar la resolución original con suficiente detalle como para atribuirle una fecha concreta. Por ello, para el artículo web recomendaría utilizar la denominación “Tallista Honorario de La Rioja” únicamente si la ficha oficial que maneja actualmente Artesanía de La Rioja la mantiene expresamente.

La madera después del tiempo

Un retablo restaurado vuelve a ocupar su lugar. Una puerta recupera sus relieves. Un alero conserva de nuevo sus formas. Y una pieza creada en un pequeño taller encuentra su propio espacio lejos de quien la ha tallado.

El trabajo de Bernardo José Lope Montiel se mueve entre esos dos momentos: conservar lo que ya existe y crear algo nuevo a partir de la misma materia.

Su trayectoria permite mirar la talla de madera desde una perspectiva más amplia que la de un oficio decorativo. Está presente en el patrimonio arquitectónico, en la restauración, en la enseñanza y en la creación artística. Una trayectoria construida alrededor de un material que, incluso después de décadas o siglos, todavía puede volver a hablar a través de las herramientas de un artesano.

Quienes quieran conocer más sobre su trabajo pueden acercarse a su presencia en @bernardolopemontiel y @bernardo.lopemontiel, donde muestra parte de su actividad, y también consultar su antiguo espacio web o su ficha de registro en Artesanía de La Rioja, Tallas en madera Lope Montiel, un pequeño archivo que conserva información de su trayectoria y, especialmente, explicaciones sobre sus procesos de talla.

También puede consultarse su presencia en la Red Nacional de Maestros de la Construcción Tradicional, donde aparecen recogidas sus especialidades y algunos de sus trabajos más destacados.

26 agosto, 2026 No hay comentarios

Entre colmenas y monte: el oficio de Félix Ángel González Ochoa

El paisaje de Rincón de Olivedo cambia mucho según la época del año. El río Linares acompaña al núcleo de población y, alrededor, el terreno se abre entre cortados, monte y vegetación mediterránea. Romero, espliego, tomillo y manzanilla forman parte de una flora característica de este rincón de La Rioja, donde también encuentran refugio numerosas especies de aves y fauna silvestre.

En este entorno desarrolla su actividad Félix Ángel González Ochoa, apicultor artesano dedicado a la elaboración de miel. Su perfil forma parte del Registro de Artesanía de La Rioja, donde figura con esta actividad y con su taller en Rincón de Olivedo, barrio perteneciente a Cervera del Río Alhama.

Una actividad ligada al paisaje

La apicultura tiene una particularidad que la diferencia de buena parte de los oficios artesanos: el artesano no trabaja completamente solo. En cada cosecha intervienen también las abejas y, de manera indirecta, todo aquello que florece alrededor de las colmenas.

La miel es el resultado de esa relación entre insectos, plantas, clima y territorio. Las abejas recogen néctar y polen de las flores disponibles y lo transforman dentro de la colmena mediante un proceso natural que el apicultor acompaña y supervisa.

Por eso, detrás de un tarro de miel no solo existe una elaboración. También existe un paisaje.

En el caso de Félix Ángel González Ochoa, ese paisaje es el de Rincón de Olivedo y el valle del Linares, un territorio en el que confluyen ambientes agrícolas, monte mediterráneo y espacios de especial interés natural. El propio Gobierno de La Rioja señala entre la flora característica de Cervera especies como el romero, el espliego, las ulagas, el tomillo y la manzanilla.

Del trabajo de las abejas a la miel

El oficio del apicultor exige mucho más que la extracción final de la miel. El cuidado de las colmenas implica observar su evolución, conocer sus ciclos y atender las necesidades de las colonias a lo largo del año.

Las abejas organizan su vida alrededor de una estructura social extraordinariamente compleja. Una colonia puede reunir miles de individuos, cada uno con funciones diferentes, y su actividad está estrechamente relacionada con las estaciones y con la disponibilidad de alimento en el entorno.

El trabajo del apicultor consiste en acompañar ese ciclo, intervenir cuando es necesario y recoger finalmente una parte de la producción de las colmenas.

Es un oficio en el que la paciencia resulta tan importante como el conocimiento. No se puede acelerar la floración, adelantar las estaciones ni decidir cuándo estarán preparadas las condiciones para una buena cosecha.

Rincón de Olivedo, territorio de miel

La relación entre la apicultura y este territorio no es anecdótica. Rincón de Olivedo aparece también vinculado a la producción de miel dentro de iniciativas relacionadas con el patrimonio natural y agroalimentario riojano.

El Gobierno de La Rioja incluye Miel Valle del Linares, ubicada en Rincón de Olivedo, entre las empresas y entidades adheridas a la marca La Rioja, Reserva de la Biosfera.

Este contexto ayuda a entender la importancia que tienen los productos vinculados al paisaje en esta zona de La Rioja. La miel comparte así espacio con otras producciones agroalimentarias que encuentran en el territorio una parte esencial de su identidad.

Para un artesano como Félix Ángel González Ochoa, trabajar desde Rincón de Olivedo significa desarrollar el oficio en un entorno donde la naturaleza no constituye un simple escenario, sino una parte imprescindible del proceso.

Un oficio que requiere mirar antes de actuar

La apicultura obliga a prestar atención a cosas que normalmente pasan inadvertidas. Una floración temprana, un cambio de temperatura, la presencia de determinadas plantas o la evolución de una colonia pueden modificar el trabajo de toda una temporada.

Esa capacidad de observar forma parte del conocimiento que se adquiere con la práctica y que difícilmente puede sustituirse por una producción industrial.

La miel, además, conserva una característica singular: no es completamente ajena al lugar donde se produce. Su origen está condicionado por la vegetación disponible y por las circunstancias naturales de cada temporada.

Cada cosecha es, en cierto modo, una fotografía del paisaje en un momento determinado.

La artesanía detrás de un producto cotidiano

La miel forma parte de esos alimentos que han acompañado durante siglos la alimentación humana y que hoy continúan presentes en nuestras cocinas. Sin embargo, detrás de un producto aparentemente sencillo existe un oficio especializado que requiere constancia durante todo el año.

Félix Ángel González Ochoa mantiene ese oficio, incorporando la apicultura al patrimonio artesanal de La Rioja. Su presencia en el Registro de Artesanía de La Rioja reconoce precisamente esa dimensión profesional y artesanal de una actividad que depende tanto del conocimiento humano como del comportamiento de las propias abejas.

En un territorio donde el paisaje conserva una fuerte personalidad, la elaboración de miel permite establecer una conexión especialmente directa entre naturaleza, agricultura y artesanía.

Es también desde ese territorio desde donde puede conocerse el trabajo de este apicultor, cuya actividad y trayectoria artesana están recogidas en el Registro de Artesanía de La Rioja.

Quienes quieran acercarse a su trabajo pueden consultar su perfil en Facebook (no consta actualmente una página web propia).

23 agosto, 2026 No hay comentarios

Descubrir Omás Cinturones y Hebillas

Un cinturón no termina de cumplir su cometido hasta que encuentra a quien lo lleva. Cambia de tamaño, de forma y de aspecto con el uso. La hebilla se abre y se cierra cientos de veces. El cuero adquiere marcas, pierde rigidez y acaba contando, casi sin querer, por dónde ha pasado.

Ese carácter cotidiano está en el centro del trabajo de Javier Huarte Redondo, artesano marroquinero que desarrolla su actividad bajo la firma Omás Cinturones y Hebillas. Su producción se concentra principalmente en cinturones y pulseras de diferentes tamaños, aunque también crea piezas más pequeñas, como imanes y llaveros.

Un oficio construido alrededor del cuero

La marroquinería trabaja con un material que ha acompañado durante siglos a numerosos objetos de uso cotidiano. Bolsos, carteras, calzado, cinturones y otros complementos han encontrado en el cuero un material resistente, flexible y capaz de adquirir personalidad con el paso del tiempo.

Francisco Javier Huarte Redondo ha llevado ese material hacia un ámbito muy concreto: los complementos que forman parte de la vestimenta y que, precisamente por su uso diario, necesitan combinar funcionalidad y diseño.

Los cinturones constituyen el núcleo de su producción. A ellos se suman pulseras de distintos tamaños y una serie de objetos de menor formato que amplían su catálogo. El resultado es una artesanía vinculada al uso, a esos pequeños elementos que pueden formar parte de la vida cotidiana durante años.

De una hebilla a un objeto singular

En un cinturón, cada elemento tiene su función. La tira debe adaptarse al cuerpo; los remates deben resistir el uso y la hebilla permite ajustar la pieza. Pero, además de responder a una necesidad práctica, el conjunto puede convertirse en un complemento con una personalidad determinada.

De ahí que el trabajo de un marroquinero no termine en cortar y ensamblar materiales. Las proporciones, los acabados y la elección de cada elemento intervienen en el resultado final y permiten diferenciar una pieza artesanal de otra.

Una pieza muy distinta: collares con cencerros

Entre todos sus trabajos hay uno que se sale de la producción habitual y que revela hasta qué punto la artesanía también puede surgir de un encargo concreto.

En alguna ocasión, Francisco Javier Huarte Redondo ha elaborado collares con cencerros destinados a cabras y ovejas. Se trata de una pieza muy diferente a los cinturones o las pulseras, pero que comparte con ellos una misma idea: utilizar el trabajo artesanal para resolver una necesidad específica.

El encargo permite, además, conectar la marroquinería con el mundo rural y con objetos que durante generaciones han formado parte del paisaje ganadero. En este caso, el complemento deja de ser exclusivamente personal para convertirse en un elemento vinculado al cuidado y manejo de los animales.

Una artesanía que se encuentra en las ferias

La relación directa con el público ocupa un lugar importante en la forma de comercializar el trabajo de Javier. Sus productos se venden exclusivamente en ferias artesanales, espacios donde el objeto puede verse, tocarse y conocerse directamente.

Frente a los canales de distribución convencionales, la feria mantiene una relación especialmente cercana entre quien fabrica y quien compra. Para un artesano dedicado a complementos como cinturones o pulseras, ese contacto permite mostrar los materiales, explicar las características de las piezas y atender las particularidades de cada persona.

Las redes sociales cumplen una función diferente. Su perfil de Instagram sirve como escaparate para presentar nuevos productos y anunciar las ferias y acontecimientos en los que participa, ampliando así la visibilidad de un trabajo cuyo principal punto de encuentro con el público continúa estando en los mercados artesanales.

El valor de los objetos que acompañan

Quizá una de las particularidades de los cinturones y las pulseras sea precisamente su cercanía. No son piezas destinadas a permanecer encerradas en una vitrina. Se incorporan a la vida cotidiana, acompañan desplazamientos, jornadas de trabajo, celebraciones y momentos aparentemente insignificantes.

Esa convivencia con quien las utiliza forma parte también del valor de la artesanía. El objeto no permanece idéntico: se adapta, se marca y envejece. Y, mientras lo hace, deja de ser simplemente un complemento para convertirse en algo personal.

La trayectoria de Francisco Javier Huarte Redondo se desarrolla en ese territorio donde la marroquinería mantiene su utilidad sin renunciar al carácter artesanal. Cinturones, pulseras, hebillas y pequeñas piezas salen de sus manos para encontrar una segunda vida lejos del taller, en manos de quienes las incorporan a la suya.

Descubrir Omás Cinturones y Hebillas

El trabajo de Francisco Javier Huarte Redondo puede conocerse a través de su presencia en redes sociales y en las ferias artesanales en las que participa.

📷 Instagram: @omascinturones

🧾 Registro en nuestra web: Artesanía de La Rioja

 

30 julio, 2026 No hay comentarios

Mymar, el oficio de transformar la cera en recuerdos

La cera se funde lentamente antes de llenar el molde. Mientras adquiere la temperatura adecuada, llega el momento de elegir el aroma, preparar los colores y decidir los pequeños detalles que convertirán una vela en una pieza única. En ese proceso, donde cada paso requiere paciencia y precisión, trabaja Myriam Martínez Fernández, artesana cerera riojana especializada en la creación de velas decorativas elaboradas de forma artesanal.

Cada una de sus creaciones nace con un propósito diferente. Algunas acompañarán una boda, otras formarán parte de un bautizo o una comunión, y muchas encontrarán su lugar en un hogar donde la luz y el aroma ayudan a crear un ambiente de calma. Más que fabricar velas, su trabajo consiste en dar forma a objetos pensados para permanecer ligados a un recuerdo.

La cerería artesanal, un oficio que sigue evolucionando

La elaboración artesanal de velas es un oficio que combina técnica, creatividad y conocimiento de los materiales. Aunque durante siglos las velas tuvieron una función esencialmente práctica, hoy también forman parte de la decoración, del bienestar cotidiano y de las celebraciones más especiales.

Myriam Martínez Fernández desarrolla este trabajo utilizando cera de soja 100 % natural y fragancias elaboradas con aceites esenciales, apostando por materias primas cuidadosamente seleccionadas que aportan personalidad a cada creación.

Tras la preparación de la mezcla comienza un proceso pausado de vertido, enfriado y acabado que requiere respetar los tiempos de cada pieza. Solo entonces aparecen las formas definitivas que caracterizan sus colecciones.

Diseños personalizados para momentos irrepetibles.

No existen dos celebraciones iguales, y esa idea está presente en buena parte del trabajo de esta artesana. Sus velas se realizan bajo encargo y se adaptan a las necesidades de cada cliente, cuidando aspectos como el aroma, la forma, el color o los elementos decorativos.

El resultado son piezas concebidas para integrarse en bodas, bautizos, comuniones y otros acontecimientos familiares, donde se convierten tanto en un elemento decorativo como en un recuerdo que permanece después de la celebración.

La personalización forma parte del propio proceso creativo, permitiendo que cada vela responda a la identidad de quien la encarga y al significado del momento que va a acompañar.

Luz, aroma y naturaleza

Junto a las colecciones destinadas a eventos, Myriam también crea velas inspiradas en el bienestar y la conexión con la naturaleza. Entre ellas destacan propuestas que incorporan minerales naturales y fragancias seleccionadas con el propósito de ofrecer experiencias sensoriales a través de la luz, el aroma y el diseño.

Su trabajo refleja una forma contemporánea de entender la cerería artesanal, donde tradición e innovación conviven para dar respuesta a quienes buscan objetos elaborados con calma, materiales naturales y una identidad propia.

Un proyecto artesanal que mira al futuro

Actualmente, Myriam Martínez Fernández comercializa sus creaciones en su propio establecimiento de herboristería, un espacio donde la artesanía comparte protagonismo con los productos naturales y el cuidado personal.

Al mismo tiempo, trabaja en el desarrollo de una plataforma de venta online que permitirá acercar sus velas artesanales a nuevos clientes sin renunciar a la producción bajo encargo y a la atención personalizada que caracteriza cada una de sus creaciones.

Ese equilibrio entre el comercio de proximidad y las nuevas formas de venta demuestra cómo la artesanía continúa adaptándose a los cambios sin perder aquello que la hace única: el cuidado por los procesos y el valor del trabajo hecho a mano.

Mucho más que una fuente de luz

Una vela artesanal cambia con el paso del tiempo. Primero es una mezcla de cera, aromas e ideas; después, un objeto creado con paciencia; finalmente, pasa a formar parte de la vida de quien la enciende. Ese recorrido resume el trabajo de Myriam Martínez Fernández, una artesana que entiende la cerería como un oficio donde la belleza nace tanto de los materiales como de la dedicación que hay detrás de cada pieza.

En una época marcada por la producción en serie, sus creaciones recuerdan que todavía existen objetos capaces de conservar el tiempo, el cuidado y la intención con los que fueron elaborados.

Puedes encontrar su ficha de artesana en Artesanía de La Rioja, o en Instagram: Mymarcuidadonatural

 

26 julio, 2026 No hay comentarios

Daniel Calatrava Ezquerro: barro en un universo propio

Hay esculturas que se observan. Otras, en cambio, parecen observar a quien las contempla. Las figuras creadas por Daniel Calatrava Ezquerro pertenecen a esa segunda categoría: personajes, animales y formas nacidas del barro que despiertan curiosidad desde el primer instante y cuya expresividad invita a detenerse unos segundos más de lo previsto.

Lejos de buscar la reproducción fiel de la realidad, este artesano riojano construye un lenguaje propio en el que la imaginación ocupa un lugar protagonista. Cada pieza transmite una personalidad distinta, como si escondiera una pequeña historia esperando a ser descubierta.

Daniel Calatrava Ezquerro dedica su trabajo a la creación de figuras decorativas y pequeñas esculturas realizadas íntegramente a mano. Su producción se mueve dentro de la cerámica artística, un ámbito donde la funcionalidad deja paso a la libertad creativa y donde cada obra nace como una pieza única.

El barro es el punto de partida de un proceso lento y minucioso en el que el modelado manual define volúmenes, gestos y texturas antes de la cocción. Posteriormente, los esmaltes aportan profundidad y matices, completando composiciones que combinan equilibrio, expresividad y una marcada personalidad.

En sus creaciones aparecen figuras humanas, animales y personajes que transitan entre lo cotidiano y lo fantástico, sin necesidad de responder a un estilo único. Esa libertad creativa hace que cada escultura posea una identidad propia y que ninguna pieza resulte exactamente igual a otra.

En un momento en el que la producción seriada domina buena parte del mercado, la obra de Daniel reivindica el valor de aquello que no puede repetirse de forma idéntica.

Cada escultura conserva las pequeñas variaciones propias del trabajo manual, convirtiendo esas diferencias en parte de su atractivo. El modelado, las texturas y los acabados reflejan el tiempo dedicado a cada creación y la relación directa entre el artesano y el material.

Su universo creativo no busca seguir tendencias pasajeras. Evoluciona pieza a pieza, explorando nuevas formas y combinaciones cromáticas que mantienen vivo un proceso artístico en constante desarrollo.

Aunque no participa habitualmente en ferias artesanales, las esculturas de Daniel Calatrava Ezquerro pueden contemplarse de forma permanente en dos espacios muy vinculados a la artesanía riojana: la Alfarería Antonio Naharro Flores, en Navarrete, y el Taller Lanchares, en Logroño.

A estos puntos de exposición se suma Instagram, donde comparte nuevas creaciones y muestra la evolución de su trabajo, acercando su proceso creativo a un público cada vez más interesado por la cerámica artística contemporánea.

Actualmente prepara una exposición en la Sala de Cultura de la Biblioteca de Lardero, una nueva oportunidad para conocer de cerca una selección de sus obras y descubrir la diversidad de un trabajo que encuentra en la escultura un espacio de experimentación constante.

La artesanía no solo conserva técnicas transmitidas de generación en generación; también abre caminos para que cada creador encuentre una voz propia. En el caso de Daniel Calatrava Ezquerro, esa voz se expresa a través de esculturas que transforman el barro en personajes llenos de carácter y sensibilidad.

Sus piezas recuerdan que la cerámica puede ir mucho más allá del objeto cotidiano y convertirse en una forma de expresión artística donde cada volumen, cada textura y cada gesto hablan del tiempo, la creatividad y las manos que les dieron forma.

Puedes saber más sobre su trabajo a través de su registro como artesano en Artesanía de la Rioja, o su perfil esculptop

21 junio, 2026 No hay comentarios

El Quinto: nacido de la memoria, la familia y la tierra de La Rioja

El Quinto es un vermut artesanal elaborado en La Rioja por Isabel Espinosa Sáenz junto a su entorno familiar. Un proyecto que nace en el ámbito rural del Valle de Ocón y que se construye desde una idea sencilla pero profundamente personal: elaborar una bebida con identidad, historia y vínculo directo con la tierra. No es un producto pensado desde la industria, sino desde la cercanía de una bodega familiar y el tiempo que exige la elaboración pausada.

El proyecto se desarrolla en Corera, dentro de la bodega familiar Ciudad de Parparina, donde la producción se mantiene en pequeños lotes y sin estructura industrial.

La base del vermut es el Tempranillo procedente de viñedos propios, macerado con hierbas aromáticas naturales, especias y caramelo. El resultado es un vermut equilibrado, con una entrada suave, matices dulces y amargos en armonía y un final largo y especiado que refleja el carácter del producto.

Más que una receta cerrada, El Quinto es el resultado de un proceso vivo, donde la elaboración artesanal y el conocimiento del vino se encuentran en cada fase.

Isabel Espinosa Sáenz y una historia familiar

Detrás de El Quinto está Isabel Espinosa Sáenz, que junto a su pareja José y sus hijas ha convertido una historia familiar y de amistad en un proyecto enológico con identidad propia.

El nombre del vermut, El Quinto, nace en recuerdo de un amigo ausente cuya presencia simbólica sigue acompañando cada botella. Esa carga emocional forma parte del alma del proyecto, que no se entiende únicamente como un producto gastronómico, sino como una forma de preservar la memoria.

El lema que acompaña a la marca resume ese espíritu: “Cada sorbo un recuerdo, cada brindis una historia.”

Un vermut de elaboración cuidada y carácter propio

El Quinto, con una graduación alcohólica del 15% y formato de 75 cl, se caracteriza por un perfil aromático complejo, donde las hierbas y especias naturales conviven con una base vinosa equilibrada.

Es un vermut versátil, pensado para el aperitivo, que puede disfrutarse solo, con hielo o acompañado de naranja, así como en maridaje con tapas, embutidos o quesos curados. Su propuesta recupera el valor del consumo pausado y social del vermut tradicional.

Producción limitada y distribución cercana

La comercialización de El Quinto se realiza exclusivamente en circuitos reducidos, con presencia en ferias locales y en provincias limítrofes de La Rioja, especialmente en el País Vasco, donde ha encontrado parte de su público inicial.

Esta distribución limitada refuerza su carácter artesanal, basado en el contacto directo con el consumidor y en una filosofía de producción ajustada a la propia viña.

Reconocimiento en el sector del vermut artesanal

A pesar de su reciente trayectoria, El Quinto ha logrado destacar en el ámbito de los vermuts de autor, obteniendo una medalla de plata en el Concurso Internacional de Vermuts Artesanos Ver-Art-Es Awards 2026, celebrado en Madrid.

Un reconocimiento que sitúa este proyecto dentro del nuevo panorama de bebidas artesanales que están recuperando la importancia del origen, el proceso y la identidad del producto.

Artesanía líquida con identidad propia

El Quinto representa una forma de entender la elaboración artesanal desde la honestidad del proceso y el vínculo directo con el territorio. En un contexto donde el vermut vive un renovado interés, este proyecto aporta una visión íntima, donde cada botella recoge una historia familiar y un modo de hacer ligado a la tierra.
Puedes encontrar más información en su página web: https://isabelespinosa.es/  en sus redes sociales 📷 @vermut_elquinto o en su registro como artesano en Artesanía de La Rioja

5 junio, 2026 No hay comentarios

La tradición alpargatera de Francisco José Soldevilla Jiménez

Pocas piezas han recorrido tantos siglos con tanta naturalidad como la alpargata. Ha pasado de los caminos de tierra y las labores del campo a escaparates, pasarelas y armarios de medio mundo sin perder algo esencial: su vínculo con el trabajo artesanal.

En La Rioja, la alpargata forma parte de una larga tradición vinculada al calzado hecho a mano, especialmente extendida en distintos municipios de la región donde este oficio tuvo una presencia destacada durante décadas.

En este contexto, Francisco José Soldevilla Jiménez continúa dedicándose a la confección artesanal de alpargatas, bajo la firma Albas Espadrilles, manteniendo vivo un saber hacer que sigue teniendo su espacio en el presente.

Un oficio que sigue presente en Quel

En Quel, la elaboración de alpargatas también formó parte del tejido productivo local, dentro de una tradición más amplia vinculada al trabajo textil y al calzado artesanal en La Rioja.

Aunque aquella actividad ha cambiado con el paso del tiempo, el oficio no ha desaparecido por completo. Hoy, sigue presente a través de pequeños talleres y profesionales que continúan apostando por una producción cuidada.

Ese es el camino que sigue Francisco José Soldevilla Jiménez, elaborando distintos modelos de alpargatas donde tradición y funcionalidad siguen caminando juntas.

Del modelo tradicional a nuevas formas

El catálogo de Albas Espadrilles incluye desde la clásica alpargata plana tradicional hasta modelos como las valencianas o los zuecos, adaptándose a distintos estilos y usos sin perder la esencia de este tipo de calzado.

Cada par requiere un proceso preciso en el que intervienen materiales textiles, suelas y ensamblajes que conservan un importante componente manual. El resultado son piezas ligeras, resistentes y pensadas para el uso diario.

Más allá de la moda, las alpargatas siguen representando una forma de fabricar donde el tiempo y el conocimiento del oficio continúan teniendo valor.

Un trabajo que cruza fronteras

Aunque el taller mantiene sus raíces en Quel, buena parte de la actividad comercial de Albas Espadrilles se desarrolla también fuera de la comunidad.

Actualmente, trabajan principalmente con clientes situados en Francia y Madrid, además de la tienda física que abre en Quel entre mayo y septiembre, coincidiendo con la temporada de mayor actividad.

Ese interés internacional refleja el valor que sigue teniendo la artesanía vinculada al calzado tradicional, especialmente entre quienes buscan productos elaborados con mayor cuidado y personalidad.

 

Artesanía que sigue avanzando

Lejos de quedarse anclado en el pasado, el proyecto ha sabido adaptarse a nuevas formas de comercialización a través de internet, permitiendo que sus alpargatas lleguen a clientes de distintos lugares sin perder el carácter artesanal del producto.

En un momento en el que cada vez se valora más lo auténtico y lo duradero, trabajos como el de Francisco José Soldevilla Jiménez ayudan a mantener vivo un oficio profundamente unido a la cultura mediterránea y a la tradición del calzado hecho a mano.

Descubrir Albas Espadrilles

Para conocer más más sobre el trabajo de Francisco José Soldevilla Jiménez y descubrir los modelos de Albas Espadrilles se puede hacer a través de su página web: www.albasespadrilles.com, Instagram: @albasespadriles o Facebook: #AlbasEspadriles

También es posible ampliar información sobre su perfil artesano en Artesanía de La Rioja

23 mayo, 2026 No hay comentarios

El ritmo silencioso de la apicultura artesanal: Peñabeja

Mientras gran parte del paisaje permanece quieto, miles de abejas trabajan sin descanso entre flores, montes y bosques de La Rioja Alta. Su labor apenas se percibe a simple vista, pero de ella depende mucho más que la producción de miel. Detrás de ese equilibrio natural se encuentra el trabajo paciente de apicultores como Pablo Suárez Tolivia, creador de Miel Peñabeja.

Su proyecto nace de una forma de entender la apicultura vinculada al territorio, a los ciclos naturales y al respeto por las colmenas. Desde distintos enclaves de La Rioja Alta, elabora y envasa miel natural pura de abeja, principalmente variedades de mil flores y miel de bosque, procedentes de sus propias colmenas.

La apicultura como conexión con el paisaje

La miel cambia según el entorno. No sabe igual una miel obtenida entre flores silvestres de primavera que otra procedente de zonas de bosque y montaña. Esa diversidad vegetal es precisamente una de las riquezas de la apicultura riojana.

En el caso de Miel Peñabeja, las colmenas se sitúan en espacios donde las abejas encuentran floraciones variadas y vegetación propia de la zona. De ahí surgen mieles con perfiles diferentes: desde la suavidad aromática de la miel milflores hasta los matices más intensos y oscuros de la miel de bosque.

Cada cosecha depende directamente del clima, de la floración y del comportamiento natural de las abejas, por lo que ninguna temporada es exactamente igual a la anterior.

Un producto puro, sin artificios

La miel artesanal conserva algo que cada vez se valora más: su sencillez. No necesita añadidos ni procesos complejos para mantener sus propiedades.

El trabajo de Pablo Suárez Tolivia se centra precisamente en preservar esa autenticidad. Sus mieles proceden directamente de las colmenas y mantienen las características propias de una producción natural ligada al territorio.

La cristalización, los cambios de color o las variaciones de sabor forman parte de esa naturalidad y reflejan el origen real del producto.

Tradición y cercanía

Aunque Miel Peñabeja trabaja con una producción limitada, el proyecto mantiene una relación muy directa con quienes consumen sus productos. Esa cercanía permite poner en valor no solo la miel, sino también el trabajo que existe detrás de cada cosecha.

La apicultura artesanal requiere observación constante, cuidado de las colmenas y un profundo conocimiento del entorno. Las abejas marcan el ritmo y el apicultor aprende a adaptarse a ellas y a los tiempos de la naturaleza.

En un contexto donde la producción industrial domina gran parte del mercado alimentario, proyectos como este recuperan el valor de los alimentos elaborados desde la paciencia y el respeto por el medio rural.

Una miel ligada a La Rioja Alta

Las mieles de Peñabeja reflejan el paisaje donde nacen. La variedad de flores, montes y bosques de La Rioja Alta aporta matices distintos a cada cosecha y convierte cada tarro en una pequeña muestra del entorno del que procede.

La miel milflores ofrece perfiles más suaves y florales, mientras que la miel de bosque presenta un sabor más profundo e intenso, muy apreciado por quienes buscan productos con personalidad marcada.

Descubrir Miel Peñabeja

Quienes quieran conocer más sobre el trabajo de Pablo Suárez Tolivia y descubrir las variedades de Miel Peñabeja pueden hacerlo a través de sus redes sociales: Instagram: @mielpabeja; Facebook: #MielPeñaAbeja  o también es posible ampliar información sobre su perfil artesano en  https://www.artesaniadelarioja.org

20 mayo, 2026 No hay comentarios

Uyunix: artesanía en acero para objetos pensados para durar

Hay objetos cotidianos que apenas llaman la atención hasta que alguien decide replantearlos desde el diseño y la funcionalidad. Eso es lo que ocurre con Uyunix, el proyecto del artesano Víctor Enrique Terrón Nolasco, especializado en metalistería artística y lampistería.

Su trabajo se centra en la creación de cascadores de frutos secos elaborados en acero de alta resistencia, diseñados tanto para uso doméstico como profesional. Piezas robustas, funcionales y concebidas para acompañar durante años.

Metalistería con mirada contemporánea

La propuesta de Uyunix parte de una idea clara: recuperar el valor de los objetos bien hechos. Frente a productos de consumo rápido, Víctor Enrique Terrón apuesta por materiales resistentes, acabados cuidados y un diseño pensado para el uso real.

Cada cascador combina precisión técnica y trabajo artesanal. El acero aporta solidez y estabilidad, mientras que las líneas limpias y el diseño funcional reflejan una estética contemporánea y sobria.

Aunque se trata de un utensilio cotidiano, detrás de cada pieza existe un proceso donde intervienen la manipulación del metal, el ajuste manual y la atención al detalle.

Diseño útil, sin artificios

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su capacidad para convertir un objeto práctico en una pieza con personalidad propia. Uyunix demuestra que la artesanía también puede aplicarse al diseño funcional, creando herramientas resistentes y eficaces sin renunciar a la estética.

El resultado es una propuesta diferente dentro de la artesanía riojana, donde la metalistería encuentra un espacio entre la utilidad y el diseño industrial contemporáneo.

Descubrir Uyunix

Puedes conocer más sobre el trabajo de Víctor Enrique Terrón Nolasco a través de sus canales en internet: Página web, Instagram: @uyunix.ec o Facebook: UYUNIX.También es posible ampliar información sobre su perfil artesano en nuestra web: Artesanía de La Rioja

15 mayo, 2026 No hay comentarios

Celebración del Consejo Riojano de la Artesanía.

El Consejo Riojano de Artesanía informa de la concesión de ocho nuevos carnés y de ocho renovaciones de la calificación artesanal.

La Rioja cuenta con 288 carnés entre empresas artesanas (personas físicas y jurídicas), artesanos honorarios y artesanos responsables que desarrollan su trabajo por cuenta de empresas artesanas personas jurídicas.

Este órgano de representación del sector ha comunicado también la inclusión de un nuevo oficio, elaboración de piezas en resina, en el repertorio.

El Consejo Riojano de Artesanía, presidido por el director general de Empresa, Energías e Internacionalización, Amadeo Lázaro, ha informado hoy, día 15, de la concesión de seis nuevos carnés de artesanía artística y tradicional, y otro dos de
artesanía agroalimentaria.

Asimismo, este órgano de representación de artesanos, entidades, organismos y organizaciones profesionales en esta Comunidad Autónoma ha comunicado la renovación de la calificación artesanal a cinco artesanos del grupo de artesanía artística y tradicional, así como la de otros tres incluidos en el grupo de artesanía
agroalimentaria. Todos ellos han solicitado la renovación al haber transcurrido cinco años desde su concesión o anterior renovación.

El Consejo Riojano de Artesanía ha comunicado también hoy la inclusión de un nuevo oficio -elaboración de piezas en resina- en el Repertorio de Oficios y Actividades Artesanas.

Tras estas nuevas concesiones, la Comunidad de La Rioja cuenta actualmente con 288 carnés entre empresas artesanas (personas físicas y jurídicas), artesanos honorarios y artesanos responsables que pertenecen a las empresas artesanas personas jurídicas. De ellos, 149 corresponden a artesanía agroalimentaria o bienes de consumo, 136 a artesanía artística y 2 a artesanía de servicios.

Estos carnés se distribuyen en 55 municipios de La Rioja: 63 en Logroño, 21 en Navarrete, 15 en Cervera del Río Alhama y en Santo Domingo de la Calzada, 13 en Quel, 12 en Calahorra y Las Ruedas de Ocón, 9 en Pradejón, Ortigosa de Cameros y Arnedo, 7 en Ezcaray, 6 en Igea, en Enciso, en Baños de Río Tobía y en Tricio, como localidades con mayor presencia artesana.

En el Repertorio de Oficios y Actividades Artesanas, se registran, además, 59 oficios diferentes, entre los que destacan: pastelero/a (28), chacinero/a – charcutero/a (24), alpargatero/a (21), elaborador/a de conservas vegetales (18), ceramista y apicultor (15) o elaborador/a de jamón (14).

El Consejo Riojano de Artesanía estudia y propone las disposiciones reguladoras de las condiciones y el procedimiento para otorgar el documento de artesano o empresa artesana, y vela por la actualización del repertorio.

Para la concesión de carnés y el registro de oficios, se considera actividad artesanal toda aquella que suponga la creación, producción, restauración o reparación de bienes de valor artístico o popular, así como la prestación de servicios, siempre que estas actividades se realicen mediante procesos en los que la actividad desarrollada sea predominantemente manual y el producto final sea de factura individualizada y distinta de la propiamente industrial.

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