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11 Mar 2026

Tarás Syrotyuk: el lenguaje del barro entre arte, forma y emoción

Hay artesanos que trabajan la materia; otros, además, dialogan con ella. En el caso del ceramista Tarás Syrotyuk, cada pieza nace precisamente de ese diálogo silencioso entre manos, barro y creatividad. Desde su taller en Berceo, este artista transforma la arcilla en formas que combinan técnica, sensibilidad y una mirada personal hacia la cerámica contemporánea.

 

 

Una mirada personal hacia la cerámica

La cerámica es una de las artes más antiguas de la humanidad. En La Rioja existen referencias a talleres cerámicos desde la Antigüedad, con una tradición alfarera que ha atravesado siglos y que hoy sigue viva gracias al trabajo de artesanos que mantienen y reinventan este legado.

En ese contexto se sitúa el trabajo de Tarás Syrotyuk. Sus piezas no buscan únicamente cumplir una función utilitaria; aspiran también a transmitir una idea, una sensación o una historia. El barro se convierte así en un medio expresivo que permite explorar formas, volúmenes y texturas, manteniendo siempre presente el valor manual del proceso.

 

 

Cada obra nace del modelado paciente de la arcilla, del equilibrio entre intuición y técnica, y del tiempo necesario para que la pieza encuentre su forma definitiva antes de pasar por el horno. Ese proceso, aparentemente sencillo, es en realidad una combinación precisa de conocimiento del material, control del fuego y sensibilidad artística.

Entre la artesanía y el arte

El trabajo de Syrotyuk se mueve en ese territorio tan interesante donde la artesanía se encuentra con el arte contemporáneo. Sus piezas pueden adoptar formas escultóricas, objetos decorativos o creaciones que dialogan con el espacio que las rodea.

El resultado son obras que invitan a detenerse y observar: superficies que juegan con la luz, texturas que revelan el gesto del creador y volúmenes que parecen surgir de manera orgánica del propio barro.

 

 

Participar en ferias, encuentros artesanos y exposiciones colectivas ha permitido que su obra se integre dentro de un panorama creativo más amplio, donde la cerámica se reivindica como una disciplina viva, capaz de evolucionar sin perder su esencia.

El valor del trabajo artesanal

En una época dominada por la producción en serie, el trabajo de artesanos como Tarás Syrotyuk nos recuerda el valor de lo hecho a mano. Cada pieza es única, irrepetible, y guarda la huella de las manos que la han creado.

Ese carácter singular es precisamente uno de los grandes atractivos de la cerámica artesanal: objetos que no solo cumplen una función estética o decorativa, sino que también cuentan una historia y reflejan la personalidad de quien los crea.

 

 

Desde su taller, Syrotyuk continúa explorando el potencial del barro como lenguaje artístico, aportando su visión a la tradición cerámica de La Rioja y demostrando que este oficio milenario sigue teniendo mucho que decir en el presente.

Conoce más sobre su trabajo

Si quieres descubrir más sobre el trabajo de Tarás Syrotyuk, ver sus últimas piezas o seguir su actividad artística, puedes hacerlo a través de sus canales en la red: 🌐 Página web, 📷 Instagram, 📘 Facebook. Y también puedes encontrar información sobre su actividad dentro del registro oficial de artesanos de la comunidad de Artesanía de La Rioja.

 

 

 

19 Dic 2025

Honorio Colino Blanco: una vida entera entre cuero, oficio y memoria

Hay momentos del año que invitan a mirar atrás con más calma. Diciembre es uno de ellos. Desde Artesanía de La Rioja, no queremos cerrar el calendario sin detenernos a recordar a quienes han formado parte esencial de nuestra comunidad artesanal y que, aunque ya no estén, siguen presentes a través de su trabajo, su saber y su legado.
Este es el caso de Honorio Colino Blanco, guarnicionero y artesano honorario, fallecido el pasado mes de julio.

Hablar de Honorio es hablar de una vida entera dedicada al oficio del cuero, a la guarnicionería tradicional y a una manera de trabajar que hoy resulta cada vez más escasa. Durante décadas, su nombre estuvo ligado a piezas sólidas, funcionales y honestas: arreos, correajes, fundas, cinchas y otros elementos vinculados al mundo rural y ecuestre, elaborados con precisión, conocimiento del material y respeto absoluto por el uso al que estaban destinados.

Su taller fue durante años un espacio de trabajo y aprendizaje, donde el cuero se cortaba, se cosía y se remachaba con la tranquilidad de quien domina su oficio. No había lugar para lo superfluo: cada puntada tenía un sentido, cada refuerzo una razón. En un tiempo en el que muchos objetos nacen para ser reemplazados, Honorio trabajaba para que sus piezas acompañaran a sus dueños durante años.

El reconocimiento como Artesano Honorario de La Rioja llegó como reflejo de una trayectoria extensa y coherente. Esta distinción no responde a una actividad puntual, sino a toda una vida de dedicación, experiencia y transmisión del saber artesanal. En su caso, supuso el reconocimiento institucional a un oficio bien ejercido, a una manera de entender el trabajo y a un compromiso silencioso con la artesanía tradicional.

Su nombre, hoy, queda ligado a la memoria colectiva de un oficio que necesita ser recordado y valorado, especialmente cuando quienes lo sostuvieron con sus manos ya no están.

Desde Artesanía de La Rioja, este texto quiere ser un gesto de respeto y recuerdo. Porque la artesanía no son solo piezas u objetos: son las personas que las hicieron posibles. Y el trabajo de Honorio Colino Blanco sigue siendo parte de esa historia que merece ser contada.

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